DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos — Irán lanzó una nueva oleada de ataques el jueves por la mañana contra bases israelíes y estadounidenses y amenazó con que Estados Unidos “llegará a lamentar amargamente” el hundimiento de un buque de guerra de Teherán en el océano Índico, al tiempo que un líder religioso pidió “la sangre de (Donald) Trump”.
Israel, por su parte, advirtió que dio inicio a un ataque “a gran escala” contra la capital iraní y anunció varios ataques con misiles entrantes y las sirenas antiaéreas se activaron en Tel Aviv y Jerusalén.
“El régimen iraní está siendo completamente aplastado. Su capacidad de represalia con misiles balísticos ha disminuido un 90%, su armada está aniquilada, su capacidad de producción está siendo destruida y sus aliados apenas ofrecen resistencia. La Operación Furia Épica está cumpliendo o superando todos sus objetivos, y Estados Unidos seguirá dominando,” dice un mensaje suscrito por Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca.
La Casa Blanca envía esta respuesta de Kelly cuando se le pregunta sobre la entrevista de Tom Llamas con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, en concreto, cuando afirma estar "seguro" de que Irán podría contrarrestar cualquier invasión terrestre estadounidense.
De hecho, este jueves la televisora estatal iraní reportó ataques adicionales que también tuvieron como objetivo bases estadounidenses.
El ejército de Israel indicó que lanzó ataques dirigidos en Líbano contra el grupo político-paramilitar Hezbollah, que cuenta con el respaldo de la República Islámica, y una “oleada de ataques contra infraestructura a gran escala” en la capital iraní, sin ofrecer más detalles. Poco después se escucharon explosiones en múltiples puntos de Teherán.