En un acto de profunda frustración y desesperación, la señora Francisca Gómez Guzmán, residente de la comunidad de Castillo Arriba, acudió a las instalaciones del comando regional de la Policía Nacional para denunciar el «infierno» que vive debido a la contaminación acústica y el desorden en su sector.
Gómez Guzmán explicó que la situación se ha vuelto insoportable, especialmente por la salud de su padre, quien padece de una arritmia cardíaca grave y depende de un marcapasos. Según su testimonio, el ruido constante proveniente de un negocio conocido como «La Mexicana» y el tránsito descontrolado de motocicletas con mofles alterados impiden el descanso de su progenitor.